Odontología infantil, cuando acudir por primera vez al dentista

Blog de Centro Dental Casher

Consejos sobre la salud y el cuidado dental

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03 may

Odontología infantil, cuando acudir por primera vez al dentista

Aquí tienes toda la información para saber como cuidar de la salud de los dientes de tus hijos.

ODONTOLOGÍA INFANTIL - PREGUNTAS TÍPICAS

1-¿CuAndo debo empezar a cuidar de la higiene dental de mi hijo/a?

Es muy bueno iniciar en edades precoces el habito de higiene bucal, con ello inculcamos a los pequeños los hábitos de higiene y cuidado de uno mismo. Esto ayuda al niño en su autoestima y seguridad.

2-¿Cuando acudir al dentista?

Se puede acudir al dentista por primera vez a cualquier edad. Hay que hacerle ver que el dentista es un amigo que nos enseña y ayuda a cuidar nuestros dientes.

  • 0 a 2 años: Lo recomendable es que acudas a centros especializados. Como la colaboración por parte del paciente está comprometida se debe recurrir a técnicas de sedación y anestesia complejas.
  • A partir de los 3 años:  Siempre es recomendable que a tu hijo/a lo atienda un odontopediatra, ya que es un profesional más especializado que un odontólogo general.

Siempre que tu hijo/a sea colaborador, con o sin premedicación previa o sedación consciente, se puede realizar cualquier tipo de tratamiento. Si por el contrario,si no es colaborador es recomendable realizar estos tratamientos en los centros hospitalarios.

 3-¿Cómo DEBEN atender a tu hijo?

Lo primero a tener en cuenta por parte del odontopediatra o dentista infantil es que tu hijo/a es una ¨persona¨ como cualquiera y siempre debe tratarle con respeto y nunca engañarle.

Los niños no son tontos, saben perfectamente que acuden a un sitio que “no es precisamente un parque de bolas”. Pueden venir más o menos nerviosos o temerosos, siendo en muchas ocasiones tú(mamá o papá) el que le transmite esa inquietud. Por lo que es fundamental que el odontopediatra te transmita seguridad a ti. 

El dentista debe explicarte lo que observa en la exploración y el tratamiento necesario utilizando el lenguaje que utilizaría para un “adulto”. En cambio con tu hijo/a debe utilizar el lenguaje que utilizaría con un “niño”.  La relación dentista-paciente es igual con un niño que con un adulto, si no confía en el dentista no va a dejar que le trate… y a veces lo pueden dejar más claro que un adulto.

Evidentemente cuanto mayor se va haciendo el niño se va reduciendo el uso de este lenguaje como haría cualquier padre a la hora de hablarle a sus propios hijos cuando estos se hacen mayores.

4- ¿Por qué los padres no deben estar presentes?

A la hora de realizar cualquier tratamiento es obligatorio, y aunque esto pueda resultar conflictivo, que los padres NO se encuentren en el gabinete dental a la hora de la realización del mismo, las razones son:

Confianza en el dentista

La primera es que como hemos dicho anteriormente estamos tratando con una persona y que debemos respetarla y sobre todo confiar en ella. Qué mejor manera que demostrarle que confiamos en él/ella dejándole en manos de una persona en la que confiamos. No debemos hacerles creer que los dejamos desamparados ni mucho menos.

Es más, lo más gratificante para un niño, los padres y el propio dentista es ver salir al niño corriendo hacia sus padres con una sonrisa de oreja a oreja y decirles: -“¡Lo he hecho fenomenal!”… evidentemente, luego nosotros y los padres les debemos recompensar y, como recomienda Marisa Artiaga García, Directora de Escuela Infantil Nido, psicopedagoga, y especialista en trastornos del lenguaje y dificultades de aprendizaje, no hace falta regalos ostentosos. Un beso enorme, un achuchón, un halago o “chocar los cinco” pueden ser la mejor recompensa.

Atención al dentista

La segunda es que el dentista necesita mantener la atención de tu hijo/a, si hay varias personas alrededor, tu hijo/a se puede distraer y podemos perder su cooperación. La cooperación de tu hijo/a es fundamental si queremos cumplir con los objetivos de cualquier tratamiento.

Transmitir inseguridad al niño

La tercera es que en la mayoría de las ocasiones, tú (mamá o papá) eres el que viene nervioso, inseguro o estresado, y sin darte cuenta le transmites todo eso a tu hijo/a volviéndose a perder su atención y cooperación.

En el 90% de los casos se consigue realizar el tratamiento dental con éxito. En niños menos colaboradores se requieren técnicas de sedación conscientes. En casos de nula colaboración, generalmente son niños que presentan patologías importantes(TDA, Sd de Down, autismo, etc.) se requiere su hospitalización.

 

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